Buen vino, una ostra y tu cuerpo… La vida tiene sentido | Good wine, a oyster and your body… Life is amazing.


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Dos mil años después, los valencianos del siglo XXI sibaritas o sencillamente aficionados al tapeo, tienen de nuevo la oportunidad de degustar en la barra de La Ostreria del Carme estos apreciados moluscos marinos, Ostrea edulis u ostra plana, especie europea que nuestros antepasados romanos, los “Valentini Veterani et Veteres” ya consumieron con fruición en importantes cantidades dos milenios atrás, hasta el extremo de reutilizar sus calcáreas conchas vacías como material de relleno para construir la pista del hipódromo o circo romano de Valentia, sobre la que tenían lugar las célebres carreras de cuádrigas, conducidos por aurigas blancos, azules, verdes y rojos, popularizadas en nuestro imaginario colectivo por películas como Ben-Hur.

Tan grande fue el entusiamo por el consumo de estos suculentos bivalvos en la Antigüedad, que se atribuye al famoso gastrónomo Apicius, contemporáneo del emperador Tiberio (siglo I) y autor del libro de cocina “De re coquinaria”, la importación en ánforas desde las costas atlánticas de las actuales Normandía y Bretaña hasta la misma Roma de miles de ostras en salmuera.
Filo Demo

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